Capacidades
Documentos hechos aquí
Crea Word, Excel y PowerPoint reales en tu computador, con los colores y el logo de tu empresa. No necesitas tener Office instalado.
Tus archivos
Lee, busca, crea y organiza documentos en las carpetas que tu organización autorizó.
Excel de verdad
Lee el libro que tienes abierto con las fórmulas ya calculadas y escribe resultados donde le digas.
Editar lo que tienes abierto
Lee y modifica el documento de Word o PowerPoint que ya tienes en pantalla. Para esto sí hace falta Office, y que autorices el permiso una vez.
Outlook
Prepara borradores de correo para que tú los revises. Enviar siempre te pregunta.
Terminal, git y Docker
Para perfiles técnicos: ejecuta comandos, revisa repositorios y hace commits. Lo habilita tu organización.
Dictar en vez de escribir
Mantén pulsado el micrófono y habla: lo que dices cae en la caja de texto para que tú lo revises antes de enviarlo. Aprende los nombres propios de tu empresa, así que «Bercont» no se convierte en «Vercont».
Te lo cuenta en voz alta
Si activas una voz, SIAC te avisa mientras trabaja y al terminar te lee la respuesta. Las tablas no las deletrea: te dice de qué son y que quedaron en el chat.
Proyectos
Defines un ambiente de trabajo —nombre, carpetas de dónde leer y dónde escribir— y SIAC deja de preguntarte dónde está todo.
Todo SIAC, sin salir
Tus Espacios RAG, el Taller de Documentos y la ficha de tu empresa siguen disponibles desde el mismo chat.
Instalar y empezar
Instalación
Descarga e instala
En Windows aparecerá el aviso de SmartScreen: Más información → Ejecutar de todas formas. En Mac, arrastra SIAC a Aplicaciones y ábrelo la primera vez con clic derecho → Abrir. Ambos avisos son porque la beta todavía no está firmada.
Inicia sesión
Con tu correo y contraseña de SIAC — los mismos del panel. Si tu organización usa verificación por WhatsApp, te pedirá el código.
Tu equipo queda enrolado
Aparece en Dispositivos del panel. Tu administrador puede ver su estado y revocarlo cuando quiera.
Úsalo desde cualquier parte
Ctrl + Shift + Espacio abre SIAC estés donde estés, sabiendo en qué aplicación estabas trabajando.
Con quién trabajas
De fábrica trabajas con SIAC, el asistente general. Si tu organización te aprobó agentes especializados, en la barra superior aparece un selector con su nombre: elígelo y trabajas con él.
Qué aporta un agente
Tres cosas: su criterio (cómo aborda el trabajo y qué nunca hace), su caja de herramientas (con qué se le deja trabajar — el «Analista de Power BI» consulta tus modelos abiertos; el «Redactor en Word» trabaja sobre tus documentos) y su modelo de inteligencia.
Quien ejecuta sigues siendo tú
Elegir un agente no te da permisos nuevos ni cambia tus carpetas: se sigue trabajando con tus permisos, tu política de equipo y tu presupuesto. En el registro de consumo queda anotado con qué agente lo hiciste, nada más.
Cambiar de agente abre conversación nueva
Cada conversación pertenece al agente con el que nació. Con otro criterio y otra caja, seguir el hilo anterior sería fingir una continuidad que no existe.
Si no ves el selector
Es que tu organización todavía no te aprobó ningún agente. Un selector con una sola opción no es una elección: por eso no aparece. Pídeselo a quien administra los agentes.
El panel del agente
Al pulsar el nombre del agente en la barra, la ventana se ensancha y aparece un panel a la derecha. No tapa el chat: es una columna propia, para que puedas seguir la conversación y el trabajo a la vez.
Elige leyendo su hoja de vida
Como cuando se selecciona a una persona para un trabajo: ves su rol, su especialidad, qué sabe hacer (sus cajas de herramientas), cómo trabaja (sus reglas, literales) y cuántas veces han trabajado juntos. Decides tú.
Te dice si funciona en TU equipo
La sección «En este equipo» no promete: comprueba. Si al «Analista de Power BI» le falta el servidor que lee tus informes, lo dice antes de que lo elijas — no después, con un trabajo a medias.
Durante el trabajo, muestra el plan
Quién está trabajando, en qué paso va, cuántos faltan y qué archivos está produciendo. Antes el plan vivía en el chat y se perdía al desplazarse; ahora se queda quieto donde puedes verlo.
Con varios agentes, dice quién hace qué
Cuando un proceso reparte el trabajo, cada paso lleva quién lo hace y dónde corre: tu equipo (lo pagas tú, con tus permisos) o servidor (lo paga el presupuesto de ese agente). Si dos cosas ocurren a la vez, se dibujan en carriles y se ve dónde vuelven a juntarse.
A tu medida
Arrastra el borde izquierdo del panel para darle el ancho que quieras; se recuerda. Ctrl+J (o ⌘J) lo abre y lo cierra. Si tu pantalla es pequeña, aparece encima del chat en vez de ensanchar la ventana.
Cuando una tarea necesita a varios
Si pides algo que toca varios oficios —investigar en la web y después armar un Excel—, el agente puede ceder pasos del plan a quien sabe hacerlos. Al llegar a ese paso ocurre el relevo: entra el criterio, la caja y el modelo del especialista.
Lo verás pasar
Una línea en el chat («Toma el relevo…») y, en el panel, cada paso con el monograma de quien lo hace. Un cambio de manos que ocurriera en silencio convertiría en adivinanza saber quién hizo qué.
Solo entre tus agentes
Un agente solo puede ceder a especialistas que tu organización te aprobó a ti. Un relevo nunca alcanza algo que tú no alcanzas, y tus permisos no cambian en ningún momento.
Cada uno responde por lo suyo
El consumo se anota por tramo: el registro dice qué gastó cada agente, no le carga todo al último. Sigue siendo tu presupuesto.
La conversación no cambia de dueño
El relevo dura lo que dura el paso. El agente con el que abriste la conversación sigue siendo el suyo.
Tus casos
Si trabajas con procesos de tu organización —por ejemplo, la proyección de una respuesta del Canal Escrito—, a la izquierda de la ventana aparece el tablero de casos. Es una columna que no se va, como las conversaciones en WhatsApp: cada fila es un caso y puedes seguir trabajando en el chat mientras los agentes avanzan.
Lo que te espera, arriba y latiendo
Cuando un caso necesita tu decisión, sube a «Te esperan», su avatar late y un cronómetro cuenta desde que el proceso te pidió la decisión. Es lo único que late en la pantalla: si latiera todo, no latiría nada.
El color dice cómo vas
El cronómetro se compara con el tiempo objetivo que tu organización fijó para esa decisión (por ejemplo, 5 minutos; 15 para la firma). Hasta el objetivo va en azul, pasado el objetivo en ámbar y al doble en rojo. Si una espera cruzó la noche, la fila dice cuánto fue fuera de jornada.
Qué hace el agente ahora
Los casos en marcha dicen en qué etapa van y qué está haciendo el agente en ese momento —«Consultando LEX», «Buscando en el conocimiento»—, con un brillo en la barra mientras trabaja. El anillo del avatar es el avance por etapas del camino real del caso, no por todos los pasos posibles del proceso.
Decidir sin cambiar de pantalla
Pulsa la fila y el caso ocupa el centro: arriba la decisión con su cronómetro grande, la evidencia y tu nota; debajo, el reparto del tiempo entre personas, equipos y agentes, y los pasos agrupados por etapa. Esc te devuelve al chat. Al responder, la fila te dice en cuánto lo hiciste.
El caso, de un vistazo, antes de decidir
Encima de cada decisión va la ficha del caso: la referencia, el tipo de solicitud, hasta cuándo hay término —contado en días hábiles con los festivos de Colombia, no aproximado—, si el insumo misional está, cómo quedaron los portales y quién es el peticionario. Debajo, los hechos que condicionan la respuesta (pago «EN RESOLUCIÓN», TDA por discapacidad, reprogramación, contra-insumo) con la frase del expediente donde aparecen, para que puedas verificarlos en un segundo. La ficha te dice QUÉ hay, no qué hacer: la ruta la decide el análisis y la decides tú.
Cómo quedó el caso, y si se cumplió
Al terminar, el detalle del caso cierra con un resumen: en qué terminó, qué reglas del lineamiento aplicaban y si se cumplieron —cada una con la página que la respalda—, qué cambió entre el arranque y el cierre, y cómo se procesó paso a paso con quién decidió cada compuerta. Lo que no se pudo verificar dice «sin datos»: nunca se pinta rojo por falta de un dato. Todo eso entra en el PDF que exportas con el botón del caso terminado.
Mis casos: mídete contra ti
El botón de barras del tablero (o Ctrl+Mayús+H) abre tu historial: cuántas decisiones tomaste hoy, tu mediana de 30 días y si vas más rápido o más lento que en tus 30 días anteriores. Cada caso tiene sus métricas: la línea de tiempo por paso, quién decidió y cuánto tardó, y el paso que más pesó.
Tus tiempos son tuyos: a otras personas las ves por su rol, y solo quien tiene permiso de consumos las ve por su nombre. La espera se mide para verla, no para decidir deprisa y mal: una decisión bien tomada en diez minutos vale más que una equivocada en uno.
Consultar la web
SIAC puede leer una página pública de internet y trabajar con lo que dice: comparar precios publicados, revisar documentación, contrastar una ficha técnica. Devuelve el texto de la página con su dirección, para que puedas comprobar de dónde salió cada dato.
Tu organización decide a dónde
La capacidad viene desactivada de fábrica. Cuando se habilita, la lista de dominios autorizados de tu organización sigue mandando: solo se sale hacia donde ella permita.
Tú confirmas cada consulta
Salir del equipo se pregunta siempre, aunque hayas autorizado el resto de la tarea. Verás qué sitio se va a consultar antes de que ocurra.
No es tu navegador
No usa tu sesión ni ve nada que requiera iniciar sesión, y no ejecuta JavaScript: una página que se arma sola en el navegador puede llegar vacía — y en ese caso SIAC te lo dice en vez de concluir que no hay datos.
Nunca hacia dentro de tu red
Solo alcanza sitios públicos de internet. Direcciones internas de tu organización, tu propio equipo o el router quedan fuera, aunque alguien se lo pida.
Para administradores: cómo se enciende
La capacidad llega apagada. Hasta que se habilite, el agente lo dirá en su ficha —«En este equipo»— en vez de fallar a mitad del trabajo. Son dos ajustes en la política del escritorio, y conviene entender qué hace cada uno:
1. Habilitar el pack web
Decide quién puede consultar. Se puede poner en el nivel del cliente, de un área o de una persona; lo específico manda, salvo que un nivel superior lo haya negado — una negación escrita ya no se reabre más abajo.
2. Autorizar los dominios de salida
Decide a dónde. La lista de permitidos acepta comodines (*.miproveedor.com) y * abre internet entero. Ojo con el atajo: si vacías la lista de negados, todo lo que no esté en permitidos pasa igual — para acotar de verdad, deja * en negados y enumera lo permitido.
Complementos de Office
Ajustes → Complementos de Office
Abre los Ajustes (engranaje del menú de tu cuenta, Ctrl + , o «Ajustes…» en la bandeja) y entra a Complementos de Office. SIAC detecta qué aplicaciones tienes y te dice el estado de cada una.
Un clic: «Instalar en este equipo»
Descarga los manifiestos con la marca de tu empresa y los registra solo en tu perfil de usuario. No pide permisos de administrador ni PowerShell — es la ruta pensada para quien no tiene licencia administrada de Microsoft 365.
Cierra y abre Office
Excel, Word y PowerPoint cargan los complementos al arrancar: ciérralos por completo y ábrelos de nuevo. La sección verifica y te muestra cada uno como Instalado ✓.
Quitar es igual de limpio
El botón «Quitar de este equipo» deshace exactamente lo que se instaló, y la acción queda en Mi registro, como todo lo que SIAC hace en tu equipo.
Quién puede usarlo
Todo pasa por una sola pantalla
En el panel, Accesos y roles → Acceso al escritorio lista a cada persona de tu organización con su estado (✓ con acceso / sin acceso) y por qué: por un rol, por una excepción individual o por ser administrador.
Dar acceso es un clic
El botón «Dar acceso» crea una excepción individual con el permiso «Usar el runtime». Si prefieres administrarlo en bloque, asigna un rol que incluya ese permiso (el rol de sistema Solo productividad ya lo trae) desde la ficha del usuario en Usuarios → Accesos.
Quitarlo también — y de verdad
«Quitar acceso» a alguien que lo hereda de un rol crea una excepción que niega el escritorio sin tocar el rol (la negación siempre gana). Si la persona tiene equipos enrolados, puedes marcarlos para revocarlos en el mismo paso: su sesión de escritorio se cierra en el acto.
El escritorio es opt-in
El acceso estándar de un usuario nuevo no incluye SIAC Desktop a propósito: el despliegue lo controla cada organización. En la matriz de roles el módulo aparece con la marca opt-in.
Tú mandas
Te pregunta antes de lo que importa
Leer no molesta. Sobrescribir un archivo tuyo, borrar algo o enviar cualquier cosa fuera del equipo te pide autorización — y lo de enviar te la pide siempre, aunque hayas autorizado el resto de la tarea.
Puedes autorizar toda una tarea
Si vas a encadenar varios pasos, «Permitir todo en esta tarea» evita que te pregunte a cada rato. Los borrados y envíos siguen necesitando tu gesto explícito.
Detenerlo es inmediato
El botón ■ de la ventana, o Detener lo que esté haciendo en la bandeja del sistema. No hace falta tener la ventana al frente.
Hay cosas que nunca hará
No pide privilegios de administrador, no ejecuta comandos que destruirían el equipo y no toca tus credenciales (.ssh, contraseñas, llaveros) aunque se lo pidas.
Hablar y escuchar
Dictado: se activa desde Configuración
No viene encendido. Al activarlo, el micrófono aparece junto a la caja de texto. La primera vez tu sistema te pedirá permiso: SIAC solo lo usa mientras mantienes pulsado el botón, y el audio no se guarda en ningún sitio.
Lo dictado nunca se envía solo
El texto cae en la caja para que lo leas, lo corrijas si hace falta y lo envíes tú. Si no dijiste nada —solo ruido— tu equipo lo detecta y no manda nada.
Voz: Airo o Nathalia
Elige una en Configuración y escúchala antes de decidir. Los avisos de «estoy trabajando» están grabados y no consumen nada; solo la lectura de la respuesta final tiene costo.
Ajusta la velocidad a tu gusto
Pausada, Natural o Rápida, en la misma pantalla. Y el botón 🔇 de arriba corta el audio al instante — útil si estás en una reunión.
Qué se registra
Cada acción que SIAC hace en tu equipo queda registrada. Eso es lo que permite a tu organización usar esta herramienta con tranquilidad — y lo que te protege a ti, porque el registro también es tuyo.
Tú lo ves todo
El botón 🗒 Mi registro de la ventana muestra, en tu equipo, cada acción con su detalle completo: qué archivo, cuándo y si salió bien.
Tu organización ve lo que autorizó
Con el nivel por defecto, el panel muestra qué se hizo pero la ruta del archivo viaja como un código irreversible, no en texto. Auditable sin ser vigilancia.
Nada se puede alterar
El registro va encadenado y firmado por tu equipo: si alguien borrara o cambiara un evento, se notaría.
Tus documentos se crean en tu computador
Cuando le pides un Word, un Excel o un PowerPoint, SIAC lo fabrica en tu propia máquina: con tu procesador y tu memoria, en menos de un segundo, sin enviar el trabajo a ningún servidor. El archivo aparece en tu carpeta y lo abres con doble clic, como cualquier otro.
No necesitas tener Office instalado. Los archivos son .docx, .xlsx y .pptx auténticos: se abren igual en Office, en Pages, Numbers y Keynote, en LibreOffice o en Google Drive.
Llevan la marca de tu empresa
Colores corporativos, tipografías y el logo en la portada. Si tu organización todavía no cargó su kit de marca, SIAC te lo dice y usa un diseño neutro — nunca te entrega un documento con una identidad que no es la tuya.
Por qué no se hace en el servidor
El servidor lo comparten todos tus compañeros. Un solo documento pesado le ocupa una máquina completa entre 10 y 20 minutos. Haciéndolo en tu equipo, esa capacidad queda libre para el resto — y tú tienes tu archivo al instante.
Cuándo sí interviene el servidor
Solo para diseños visuales complejos que tu equipo no puede componer. SIAC te dice en su resumen dónde se fabricó cada archivo, así que nunca es un misterio.
Tus servidores de Dev Studio
Si tu organización usa Dev Studio, tus servidores aparecen en SIAC Desktop en el botón con forma de servidor de la barra superior, o con Ctrl+Shift+S (⌘+Shift+S en Mac). El botón solo existe si tienes alguno.
Es una columna, no una ventana que tapa
Al abrirla, la ventana de SIAC se ensancha y los servidores se colocan a la derecha de tu conversación: puedes seguir escribiendo mientras miras tus máquinas. Al cerrarla, la ventana vuelve exactamente a como estaba. Si tu pantalla no da para las dos columnas, la lista se abre superpuesta como cualquier otro panel.
Reconoces cada servidor de un vistazo
Cada uno lleva su avatar de color —el mismo que ves en la web, siempre el mismo para ese servidor—, su nombre, su tamaño y su región. Ese mismo avatar encabeza la ventana de su terminal, así que con varias abiertas nunca dudas en cuál estás escribiendo.
Los indicadores, con su número y su hora
Tres anillos: CPU, memoria y disco, con el porcentaje dentro y debajo cuánto de cuánto («3,4 / 7,4 GB»). Verde hasta el 75 %, ámbar hasta el 90 y rojo por encima, igual que en la web. Bajo ellos, la última hora de uso. Y al lado, cuándo se midió: «hace 23 s». Si un servidor deja de responder, su tarjeta se apaga y lo dice — nunca verás un 0 % que en realidad significa «no sé».
La ficha, cuando algo importa
Al tocar un servidor, la columna crece y aparece su ficha: los anillos en grande y el desglose de lo que corre dentro —la máquina, tu entorno de trabajo, su base de datos y la aplicación publicada—, sus alertas y su dirección en internet. Esa lectura se pide al servidor cada diez segundos, y solo para el que estás mirando.
Encender, apagar y la terminal
Desde la misma tarjeta. Apagar pregunta antes, porque detiene lo que esté corriendo dentro; un servidor hibernado se enciende igual y tarda de dos a cuatro minutos. El botón Terminal abre una ventana propia con Open Code ya arrancado y los modelos de IA de tu organización.
Si se cae la red, tu sesión te espera
Esta es la diferencia con una pestaña del navegador. Si se corta la conexión o se suspende el portátil, tu terminal sigue viva diez minutos en el servidor: al volver, SIAC se reengancha sola y te devuelve lo que se escribió mientras no estabas. Si pasaron esos diez minutos, te lo dice — no te hace creer que recuperó un trabajo que ya no está. Y hay un botón para reconectar sin esperar.
Claro y oscuro, todo el entorno
La sala de máquinas y la terminal siguen el tema de SIAC: si trabajas en claro, no te aparece una caja negra en medio. Incluso Open Code arranca con el tema que corresponde. El avatar de cada servidor sí conserva su color en los dos temas: es su identidad, no decoración.
Lo demás sigue en la web
Crear un servidor, cambiarle el tamaño, publicar, conectar Git o diseñar con Lienzo se hacen en Dev Studio, en la web; cada tarjeta tiene su enlace directo. Ver y operar exige los permisos de Dev Studio; abrir la terminal, además, el permiso «Abrir la terminal del servidor», que tu organización puede quitar sin quitarte el editor de la web. Una terminal olvidada se cierra sola tras media hora sin usarse.
Desde tu teléfono
La aplicación de tu teléfono tiene dos mitades, y saber en cuál estás te ahorra sorpresas:
«En tu teléfono»
El chat, tus proyectos y —lo más importante— Decisiones: los procesos que se detuvieron esperando que alguien decida. Todo eso lo resuelve el servidor, así que funciona con tu computador apagado, en la calle, en el ascensor. Al abrir una decisión ves la ficha del caso, lo que el agente no pudo conseguir, los últimos resultados y los documentos que el proceso ya produjo — puedes leerlos página a página sin descargar nada.
«SIAC Desktop»
Aquí actúas sobre tu computador: pedirle algo a tu agente en esa máquina, detener lo que esté haciendo o ejecutar allí un paso de un proceso. Por eso, para entrar, SIAC comprueba primero que tu equipo esté respondiendo en ese momento: te dice a qué equipo entras, cuándo latió por última vez y si contesta. Si no contesta, no te deja avanzar — es mejor saberlo que mandar algo que nadie va a recoger.
Y quien está sentado al computador manda
Mientras tu teléfono está conectado a tu equipo, en la pantalla del equipo aparece una banda que lo dice, con un botón para desconectar. La última palabra sobre una máquina la tiene quien está delante de ella.
Un aviso en el teléfono nunca lleva el contenido. Dice que un proceso te espera, y nada más: se lee en la pantalla de bloqueo, delante de quien esté al lado. El detalle está dentro de la aplicación, cuando la abres tú.
Ejemplos reales
Del Excel a la presentación
Lee tus datos y arma la presentación con hallazgos y recomendación.
Ordenar el desorden
Encuentra, renombra y organiza archivos dispersos por carpetas.
El correo que no querías escribir
Redacta el borrador con el contexto de tus documentos; tú lo revisas y envías.
Trabajo técnico
Analiza el repositorio, hace el cambio, prueba y deja el commit listo.
Tips y problemas
«¿Necesito Office para que me haga un Word?»
No. SIAC crea los archivos por su cuenta, en tu equipo. Office solo hace falta si quieres que lea o modifique un documento que ya tienes abierto; en ese caso macOS te pedirá permiso una vez y basta con aceptarlo.
«macOS me pide permiso para controlar Word»
Es normal y lo concedes tú, no tu administrador: Ajustes del Sistema → Privacidad y seguridad → Automatización. Si lo rechazas, SIAC sigue pudiendo crear documentos nuevos sin problema.
«Me dice que no tiene esa capacidad»
Tu organización decide qué puede hacer SIAC en tu equipo. Pídele a tu administrador que lo habilite en Accesos y roles → Runtime de escritorio.
«Dice que la carpeta está fuera de lo autorizado»
Igual: las carpetas de trabajo las define tu organización. No es un error, es la política.
«Aparece “equipo restringido”»
Llevas mucho tiempo sin conexión o tu equipo fue revocado. Conéctate; si persiste, habla con tu administrador.
«Mi sistema desconfía del instalador»
Esperado en la beta: Windows avisa por SmartScreen y macOS por Gatekeeper, porque aún no está firmada. En Mac, ábrela la primera vez con clic derecho → Abrir. Puedes verificar el SHA-256 publicado en descargas si quieres asegurarte.
«Me pide la contraseña del llavero»
Es tu sistema protegiendo tu sesión iniciada: es lo único que SIAC guarda ahí, para no pedirte la contraseña cada vez que abres la aplicación. El aviso te dirá exactamente eso. Aparece de nuevo tras cada actualización porque la beta aún no está firmada; con «Permitir siempre» dejará de preguntar en cuanto tengamos el certificado.
«El micrófono no aparece»
El dictado no viene activado. Ve a Configuración y actívalo; después, la primera vez, tu sistema te pedirá permiso para el micrófono.
«No se oye la voz»
Comprueba que elegiste una voz en Configuración y el volumen del equipo. Si el mensaje menciona un código, cópialo tal cual al soporte: ese número identifica la causa exacta.
Sé concreto con las rutas
Si le dices la ruta o el nombre exacto del archivo, va directo. Si no, primero busca — y gasta más tiempo.