Para qué sirve de verdad
La pregunta honesta no es «¿puedo hacer todo lo del computador?», porque la respuesta es no. Es «¿qué hago con esto que antes tenía que esperar a llegar al escritorio?». Tres cosas:
- Decidir un proceso desde donde estés. Cuando una misión llega a un paso que necesita una persona, se queda parada hasta que alguien la mira. Con el teléfono, esa decisión de diez segundos deja de costar medio día.
- Fotografiar un documento y trabajar con él. Un contrato impreso, una factura, un tablero de una reunión: la foto se lee en el propio aparato y queda como material del proyecto.
- Recibir algo desde cualquier app y seguir. Un PDF que te llega por correo o por WhatsApp entra a SIAC con «Compartir», y el agente ya puede resumirlo, extraerlo o meterlo en un informe.
Qué NO hace, y por qué
Hay cosas del computador que en un teléfono no existen. No están «desactivadas» ni «pendientes de permiso»: ni iOS ni Android las permiten, y preferimos decirlo a que tu agente te conteste que «tu organización no te deja» cuando la verdad es otra.
| En el computador | En el teléfono |
|---|---|
| Terminal, git, docker, bases de datos | No existen. Ningún teléfono deja que una aplicación lance programas. |
| Conducir el Excel o el Word que tienes abierto | No existe. Office móvil no se deja conducir por otra app. |
| Saber qué aplicación tienes delante | No existe. iOS no lo permite y Android lo cerró. |
| Cualquier carpeta de tu disco | La carpeta de SIAC, más las que tú elijas con el selector del sistema. |
| Crear Word, Excel y PowerPoint | Sí. Se fabrican en el propio aparato, con la marca de tu empresa. |
Instalarlo
- Descárgalo del App Store o de Google Play (o del enlace que te haya pasado tu organización).
- Entra con tu correo de siempre. Si tu empresa configuró el teléfono con su sistema de gestión (Intune, Jamf…), el servidor ya viene puesto.
- El aparato queda enrolado: aparece en la flota de tu organización, con su nombre y su fecha, igual que un computador.
- Si tu organización pide aprobar los aparatos nuevos, verás «Esperando a que tu administrador reconozca este aparato». No es un error ni te falta nada: alguien de tu empresa tiene que dar el visto bueno, y en cuanto lo haga la aplicación se abre sola, sin que tengas que cerrarla ni volver a entrar.
Si tu organización aún no tiene SIAC Móvil habilitado, la aplicación te lo dirá con esas palabras. No es un error tuyo.
Cómo se maneja con una mano
SIAC en el teléfono no es la ventana del computador encogida: está hecha para el pulgar.
- El chat ocupa toda la pantalla. No hay barra de abajo: todo lo demás vive en el cajón, que se abre con el ☰ de arriba a la izquierda o deslizando el dedo desde el borde izquierdo, y se cierra tirando de él hacia el borde.
- En el cajón están tus Encargos (con el número de los que esperan), los Procesos, tus Proyectos, el buscador y tus conversaciones, y abajo del todo tu cuenta. Un punto rojo sobre el ☰ significa que tu organización te asignó algo.
- Lo que se consulta sube desde abajo —los proyectos, los encargos, los ajustes, la ficha de tu agente— y se cierra tirando de la barrita de arriba, como en cualquier aplicación de tu teléfono.
- Lo que hay que decidir no se cierra tirando. Cuando el agente pide permiso para algo que sale de tu teléfono, la hoja no tiene barrita: hay que elegir. «Cancelar» va abajo del todo, que es donde caen los toques sin querer.
- El proyecto manda en la cabecera. Ahí se ve con qué agente trabajas y en qué proyecto estás; lo demás se fue a la barra de abajo.
- El ave y tu agente están vivos. El ave de SIAC bate las alas mientras tu agente trabaja —y solo entonces— y, al abrir la ficha de un agente, su retrato respira y parpadea. Si tienes activado «Reducir movimiento» en el teléfono, se quedan quietos.
- Dictar: mantén pulsado el micrófono y suelta para enviar. Si entra una llamada, la grabación se cancela sola.
- Tirar hacia abajo en Historial o en Encargos vuelve a consultar al servidor.
Tu agente en el teléfono
Al entrar por primera vez desde el móvil, SIAC te presenta al Asistente Móvil: el agente hecho para este aparato. Es otro que el del computador, y no por capricho — el del computador sabe abrir programas y conducir el Excel que tengas en pantalla, y eso en un teléfono no existe. El del teléfono trae solo lo que aquí sirve: leer y ordenar tus archivos, fabricar documentos de Office, portapapeles, y la cámara para fotografiar un papel.
Puedes cambiarlo cuando quieras desde el selector de agentes: es una propuesta, no una imposición. Y en la lista verás a los demás agentes de tu organización con una nota honesta de cuánto de su trabajo cabe aquí —«no trabaja en el teléfono», «4 de 9 capacidades aquí»—, para que no elijas a uno que iba a dejarte a medias.
Decidir un proceso desde el teléfono
Cuando un proceso llega a un punto en el que hace falta una persona —dar un aval, elegir la versión final, mandar una carta a firma— SIAC te avisa en el teléfono: te llega un WhatsApp que dice el caso y el paso, y el aviso aparece en Decisiones con su contador. No lleva el contenido del expediente: eso se lee dentro, no en la pantalla de bloqueo.
Al abrir la decisión ves lo mismo que verías en el computador: la ficha del caso en seis líneas, lo que el agente no pudo obtener, la evidencia de los pasos anteriores y los documentos —página a página, sin descargar nada—. Eliges, escribes la nota si hace falta, y el proceso continúa exactamente desde ese punto en el servidor. Rechazar pide dos toques y tu rostro.
Mientras tienes la decisión abierta queda reservada para ti: si un compañero la abre en su computador, ve que alguien la está resolviendo en vez de chocar con un error al pulsar.
Tus servidores, y programar desde el teléfono
Si tu organización usa Dev Studio, tus servidores están aquí: abre el menú lateral y toca Servidores. El destino solo aparece si tienes alguno.
- Los ves como en el computador: cada uno con su color propio, su nombre, su tamaño y su región, y tres anillos con el porcentaje dentro —CPU, memoria y disco— con cuánto de cuánto debajo y la última hora de uso. Al lado, cuándo se midió. Si un servidor deja de responder, su tarjeta se apaga y lo dice: nunca verás un 0 % que significa «no sé».
- Los enciendes y los apagas con el pulgar. Apagar pregunta antes, porque detiene lo que esté corriendo dentro.
- Tira hacia abajo para refrescar, y toca una tarjeta para ver su ficha con el detalle de lo que corre dentro de esa máquina.
La terminal, y la MISMA sesión que en tu computador
El botón Terminal abre Open Code en tu servidor, a pantalla completa, con los modelos de IA de tu organización. Encima del teclado tienes las teclas que un teléfono no trae: Esc, Tab, Ctrl, flechas y Pegar. Ctrl se queda fijo al tocarlo —vibra para decírtelo— y la siguiente letra sale como control, así que Ctrl+C funciona. Gira el teléfono y trabajas con el doble de ancho.
Y lo importante: es la misma terminal. Lo que empiezas en tu computador lo sigues aquí, y al revés:
- En el computador, «Seguir en el teléfono» deja tu sesión esperando media hora. En el teléfono aparece arriba, en Terminales abiertas, con el botón Continuar aquí.
- Al continuar, recuperas la pantalla tal como estaba, con lo que se escribió mientras no mirabas. El computador te avisa de que ahora sigue en tu teléfono, y puede recuperarla cuando quiera. Nunca dos a la vez: la terminal tiene un solo conductor.
- Si sales de la aplicación, el teléfono se reengancha solo al volver.
- Y si pasó demasiado tiempo y la sesión ya terminó, la conversación con Open Code no se pierde: está guardada en tu servidor y se retoma con un toque. Cuando eso pasa te lo decimos, porque continuar una conversación no es lo mismo que recuperar una sesión.
Si un servidor tuyo deja de responder mientras no estás mirando, el teléfono te avisa y al tocar el aviso entras directo a tus servidores.
SIAC Desktop desde el teléfono
Las decisiones son del proceso y se resuelven aquí mismo. Lo que necesita tu computador —abrir Word con la plantilla oficial, entrar a un portal con tus credenciales, tocar tus archivos— vive en el otro segmento de la aplicación: SIAC Desktop. Se entra por una puerta, a propósito.
- Se ve a qué equipo entras: su nombre, su versión y cuándo latió por última vez.
- Se comprueba que responde AHORA: el teléfono le manda un aviso y espera su acuse. «Encendido hace cuatro minutos» no es «responde»: una máquina puede llevar tres suspendida.
- Mientras estás dentro, una banda fija lo dice sin que tengas que acordarte: «SIAC Desktop · tu equipo · responde». Si el equipo deja de contestar, los botones se apagan en menos de medio minuto.
Dentro puedes pedirle un turno a tu agente de ese computador, ver el hilo de la conversación como va avanzando —es el del PC, no una copia—, detener lo que esté haciendo y ejecutar allí un encargo del proceso que tengas en tu bandeja. Quien esté sentado a ese computador lo ve: su conversación muestra «Desde tu teléfono», y tiene un botón para desconectarte. Es su máquina.
Los documentos que hace tu agente
Los fabrica el propio teléfono: Word, Excel y PowerPoint de verdad, sin Office instalado y sin conexión, con la marca de tu organización igual que en un computador. Solo lo que el aparato no sabe hacer —PDF, pósters, GIFs— viaja al servidor.
Cuando el agente termina un documento, aparece en la bandeja de abajo. Ahí puedes:
- Tocarlo para verlo sin salir de SIAC.
- Compartirlo con el botón de al lado: correo, WhatsApp, Archivos o lo que tengas instalado. Los archivos son tuyos, no de la aplicación.
Y tu carpeta de SIAC aparece en la app Archivos del iPhone, así que puedes abrirla, respaldarla o mandarla sin pasar por aquí.
Actualizar
En el computador SIAC se actualiza sola. En el teléfono no puede: en un iPhone el software solo se instala desde la App Store, así que cuando haya versión nueva SIAC te avisa y la actualización llega por la tienda, como con cualquier otra aplicación.
Tu huella, tu privacidad
- La aplicación no lee tus contactos, ni tu ubicación, ni tus fotos, ni tus otras apps. No pide esos permisos: los únicos que pide son internet, la cámara cuando tú fotografías algo, el micrófono cuando tú dictas, y la huella o el rostro cuando confirmas una acción delicada.
- Los avisos no dicen de qué se trata. Una notificación se lee en la pantalla de bloqueo, delante de quien esté al lado: SIAC dice «un proceso espera tu decisión», nunca cuál.
- «Mi registro» sigue siendo tuyo. Todo lo que el agente hace en tu aparato queda anotado y tú siempre lo puedes ver, con independencia de lo que tu organización haya decidido mirar.
- Tu sesión no viaja. Se guarda en el llavero del aparato de forma que no sale ni en la copia de seguridad ni al teléfono nuevo que compres. Un aparato nuevo se enrola de nuevo.
Face ID al abrir
Si tu organización lo exige, SIAC pide Face ID —o tu huella— cada vez que la abres. No es otra contraseña: tu sesión ya está guardada en el llavero del teléfono, y esto solo confirma que quien abre eres tú. Viene apagado y lo enciende el administrador; si tu teléfono no tiene Face ID ni huella configurados, SIAC no te bloquea.
Para el administrador
- Puedes exigir que un aparato nuevo no trabaje hasta que tú lo reconozcas. Se enciende en la ficha del cliente, por separado para computadores y teléfonos, y los que ya están enrolados no se tocan. Los que esperan salen arriba en Dispositivos, con el nombre con que se presentaron y desde cuándo esperan; mientras tanto no ejecutan nada y no consumen. Rechazar no es revocar: un rechazado puede volver a presentarse, y el motivo que escribas es lo que le dirá a la persona qué hacer. Si nadie contesta, caduca solo a los siete días.
- Los teléfonos aparecen en Dispositivos junto a los computadores, con su plataforma y su estado. «En reposo» es lo normal en un teléfono: el sistema operativo cierra la conexión cuando la aplicación pasa a segundo plano, y SIAC lo despierta cuando hace falta.
- En Políticas de runtime, la misma capa se aplica a los dos cuerpos y se puede mirar desde cualquiera de los dos. Lo que un teléfono no puede hacer aparece sin interruptor, no en «No»: no hay nada que activar.
- El kill-switch y la revocación funcionan igual. Un teléfono revocado deja de trabajar en cuanto le llega el aviso y, en el peor de los casos —sin red—, en quince minutos.
- El consumo del teléfono se ve aparte en el Centro de Consumos y en Salud IA, con el nombre de la aplicación: «SIAC Agent Móvil». Ya no queda escondido dentro del gasto del computador, así que se puede responder con números si la inversión en móvil se está usando. Ojo: es la misma persona con dos equipos, y el asiento se cobra por persona, no por aparato.
- El Asistente Móvil llega de serie a toda la organización, como el Estratega. Si prefiere que no esté disponible para todos, quítele la aprobación en el Centro de Agentes como a cualquier otro.
- Se puede exigir que el aparato esté gestionado por el MDM de la organización o que pase la atestación del fabricante. Las dos vienen desactivadas: activarlas deja fuera aparatos legítimos, y esa es una decisión de cada empresa.